Explicativo5 min de lecturaImportancia: Torre, estructural

Seguridad económica no es autosuficiencia


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Estados Unidos quiere fabricar más cosas dentro de Estados Unidos. Reshoring, aranceles, subsidios, seguridad económica, Making America: eso se viene escuchando hace años y se discute como si fuera una decisión, es decir, algo que se toma. Lo que no se había hecho era ponerle números. Una investigación del McKinsey Global Institute, publicada en mayo, lo hizo, y al ponerle números cambia la categoría del problema: no es una decisión política, es un problema de capacidad física.

El estudio no pregunta si conviene sustituir importaciones. Pregunta cuánto tendría que crecer la industria estadounidense para lograrlo, producto por producto. Y esa pregunta tiene respuestas incómodas.

Primero, el tamaño de lo que entra

Importaciones manufactureras de EE. UU.
US$3 billones
en 2025; alrededor del 10 % de su Producto Interno Bruto

Tres billones de dólares —de los nuestros, los de doce ceros— en bienes manufacturados. Y eso ya no es un complemento del consumo interno: es una parte estructural de él.

Importaciones sobre el consumo
35 %
del consumo estadounidense de bienes

El agujero comercial de la manufactura, mientras tanto, se duplicó con creces en veinte años.

Déficit comercial manufacturero de EE. UU.
US$0,55US$1,2+118 %
hace dos décadas → 2025 · billones de US$ · solo en bienes manufacturados

Ese es el punto de partida. Lo interesante empieza cuando alguien intenta calcular qué haría falta para cerrarlo.

La medida que convierte la política en física

McKinsey analizó alrededor de 5 000 productos, en casi 350 industrias, y creó una medida: cuántas veces habría que multiplicar la capacidad productiva reciente de Estados Unidos para cubrir internamente toda su demanda. El estudio la llama ramp-up factor —en el video se escucha «run up factor»; el nombre del informe es el primero—. No mide voluntad ni precio: mide plantas, líneas, turnos y gente.

El promedio tranquiliza. La cola, no.

Cuánto habría que multiplicar la capacidad
Menos de 2
más de la mitad
Más de 5
una cuarta parte
sobre unos 5 000 productos importados, en casi 350 industrias

En más de la mitad de los productos, duplicar la capacidad bastaría. En una cuarta parte haría falta multiplicarla por más de cinco, y multiplicar por cinco una capacidad industrial no es un presupuesto: son terrenos, permisos, energía, equipo con años de espera y una fuerza laboral que hoy no existe.

Dónde duele: los talones de Aquiles

El estudio separa aparte los productos que combinan tres dependencias a la vez.

«Achilles' heels», los tres criterios
Criticidad
es esencial
Proveedores
son pocos
Geopolítica
están lejos
criticidad, concentración de proveedores y distancia geopolítica

Los tres criterios importan juntos. Un producto puede ser crítico y tener veinte proveedores; puede tener un solo proveedor y no ser crítico. El problema aparece cuando las tres condiciones se dan en la misma casilla.

Importaciones en alguna combinación vulnerable
25 %
de los US$3 billones importados en bienes manufacturados

Aquí hay que ser preciso, porque en el video hay una frase que no se pudo verificar: que más de la mitad de los productos expuestos a dos o más dependencias necesitaría un factor superior a cinco. Lo que el MGI resume en público es distinto y más moderado: para los productos expuestos, la producción doméstica tendría que duplicarse en promedio. La afirmación más fuerte puede estar en el detalle del informe, pero mientras no se pueda mostrar, la que vale es la del resumen público.

El sector donde todo se concentra

Electrónica importada
US$900 000 millones
casi un tercio de todo lo que importa en manufacturas

Dentro de la electrónica hay un grupo chico que carga las tres dependencias al mismo tiempo.

Con los tres riesgos a la vez
US$130 000 millones
unas 50 categorías de productos electrónicos

Y dos aparatos de bolsillo explican buena parte de la factura.

Solo smartphones y laptops
US$100 000 millones
importados en un año

Servidores, computadores portátiles, equipos de comunicaciones. Leída de corrido, la lista de lo que habría que instalar se parece mucho a la lista de capacidad necesaria para la próxima guerra electrónica. No es un problema de consumo: es un problema de defensa disfrazado de aparatos.

Producir más adentro no significó importar menos

El caso de los semiconductores es el que mejor lo muestra, porque es donde sí se está invirtiendo a lo grande.

Producción estadounidense de semiconductores
+30 %
frente a 2022, según el video; el porcentaje no aparece en las coberturas públicas del informe

Y aun así la dependencia no desapareció, porque la demanda se fue por encima de la capacidad nueva.

Importaciones ligadas al boom de la IA
US$180 000 millones
lo que habrían subido en 2025, según el video; sin confirmación pública

Esa cifra tampoco se pudo verificar en ninguna cobertura del informe. Lo que sí está publicado es de otra investigación del mismo instituto, mide otra cosa y apunta en la misma dirección: en 2025 el comercio estadounidense ligado a la inteligencia artificial creció dos tercios, unos US$220 000 millones. Distinto número, distinta medida, misma conclusión: se produjo más adentro y se importó más al mismo tiempo.

Y ahí está el punto que ordena todo lo demás.

Qué puede cada instrumento
Arancel
cambia precios
Subsidio
atrae fábricas
Capacidad
nadie la crea
ningún instrumento de política crea de la noche a la mañana cinco, diez o quince veces la capacidad instalada

Un arancel cambia un precio relativo. Un subsidio atrae una fábrica. Ninguno de los dos crea de la noche a la mañana cinco, diez o quince veces la capacidad industrial existente. Por eso la discusión correcta no es si Estados Unidos puede fabricarlo todo en casa —probablemente no—, sino qué hacer con cada dependencia, una por una.

La pregunta estratégica, dependencia por dependencia
Eliminar
vale la pena
Diversificar
conviene
Sustituir
demasiado caro

Y Costa Rica, ¿en cuál casilla cae?

Costa Rica no aparece en el estudio, y no hay por qué meterla a la fuerza. Pero sí vive de lo que el estudio mide.

Dispositivos médicos ticos que van a EE. UU.
66,5 %
de los envíos del sector a octubre de 2025 (Procomer); el equipo médico y de precisión fue el 48 % de los US$22 855 millones exportados en bienes en 2025

Casi la mitad de lo que el país exporta en bienes es equipo médico y de precisión, y dos terceras partes de esos envíos van a un solo destino. Costa Rica es hoy el décimo exportador mundial de dispositivos médicos. Si a esa exportación se le aplicaran los tres criterios del informe, el resultado sería mixto, y conviene decirlo con cuidado porque es una lectura mía, no un cálculo del MGI: el producto sí es crítico —material de sala de operaciones—, pero los proveedores no están concentrados en un solo país y, sobre todo, la distancia geopolítica es corta. Costa Rica es aliada, cercana y socia de un tratado vigente. En la lógica del informe, eso no la pone en la lista de talones de Aquiles: la pone del lado de la diversificación, que es la casilla buena.

Ahora, la misma lógica se lee al revés y conviene mirarla de frente. El ramp-up factor le da argumentos a quien quiera diversificar fuera de Asia, y también a quien quiera producir en territorio estadounidense. Cuando el criterio deja de ser «lejos o cerca» y pasa a ser «adentro o afuera», Costa Rica queda afuera igual que los demás. Y la cercanía tampoco es inmunidad: Estados Unidos ya le puso al país un arancel adicional por cómo controla el trabajo forzoso, no por lo que exporta. Cuál de las dos lecturas se imponga no se decide en un estudio: se decide en cada gerencia que hoy escoge dónde instala su próxima línea de producción.

Y hay un dato que no encontré y que haría falta para cerrar el argumento: cuál sería el ramp-up factor de los productos específicos que Costa Rica le vende a Estados Unidos. El informe trabaja con categorías de producto, no con países proveedores, y ese cruce hay que construirlo. Mientras no exista, lo honesto es dejar la pregunta planteada.

La regla de acceso

Washington no es el único que se está haciendo esta pregunta. Europa ya cobra en su frontera la huella de carbono que no se puede demostrar, y los BRICS y la OCS arman pagos, bancos y estándares propios porque el asunto no es dejar de comerciar, sino decidir de quién depender. En todos los casos lo que se reescribe no es el arancel, es la regla de acceso; y en todos la exposición se mide, no se declara. Quien no la mide, la tiene igual.

Porque seguridad económica no necesariamente significa autosuficiencia. Puede significar algo más inteligente y mucho más barato: saber exactamente de qué no puede permitirse depender de un solo lugar.

¿Cuántas veces tendría que crecer su alternativa para reemplazar al proveedor del que hoy no puede prescindir?

Las cifras, de un vistazo

DatoQué es
US$3 billonesLo que Estados Unidos importó en bienes manufacturados en 2025
35 %Cuánto del consumo estadounidense de bienes viene de fuera
US$0,55 → US$1,2Lo que creció el déficit manufacturero estadounidense en dos décadas
+118 %solo en bienes manufacturados
más de la mitadMenos de 2 · Cómo se reparte el ramp-up factor entre los productos importados
una cuarta parteMás de 5 · Cómo se reparte el ramp-up factor entre los productos importados
25 %Cuánto de lo que importa Estados Unidos cae en alguna combinación vulnerable
US$900 000 millonesLo que importa Estados Unidos solo en productos electrónicos
US$130 000 millonesLo que valen las categorías electrónicas con las tres dependencias juntas
+30 %Lo que habría crecido la producción interna de semiconductores desde 2022
US$180 000 millonesCuánto subieron en 2025 las importaciones ligadas a la inteligencia artificial
66,5 %Cuánto de la exportación tica de dispositivos médicos depende de un solo mercado

Fuentes

Estados Unidosmanufacturacadenas de suministrodispositivos médicosCosta Rica