Explicativo5 min de lecturaImportancia: Torre, estructural
Seguridad económica no es autosuficiencia

Estados Unidos quiere fabricar más cosas dentro de Estados Unidos. Reshoring, aranceles, subsidios, seguridad económica, Making America: eso se viene escuchando hace años y se discute como si fuera una decisión, es decir, algo que se toma. Lo que no se había hecho era ponerle números. Una investigación del McKinsey Global Institute, publicada en mayo, lo hizo, y al ponerle números cambia la categoría del problema: no es una decisión política, es un problema de capacidad física.
El estudio no pregunta si conviene sustituir importaciones. Pregunta cuánto tendría que crecer la industria estadounidense para lograrlo, producto por producto. Y esa pregunta tiene respuestas incómodas.
Primero, el tamaño de lo que entra
Tres billones de dólares —de los nuestros, los de doce ceros— en bienes manufacturados. Y eso ya no es un complemento del consumo interno: es una parte estructural de él.
El agujero comercial de la manufactura, mientras tanto, se duplicó con creces en veinte años.
Ese es el punto de partida. Lo interesante empieza cuando alguien intenta calcular qué haría falta para cerrarlo.
La medida que convierte la política en física
McKinsey analizó alrededor de 5 000 productos, en casi 350 industrias, y creó una medida: cuántas veces habría que multiplicar la capacidad productiva reciente de Estados Unidos para cubrir internamente toda su demanda. El estudio la llama ramp-up factor —en el video se escucha «run up factor»; el nombre del informe es el primero—. No mide voluntad ni precio: mide plantas, líneas, turnos y gente.
El promedio tranquiliza. La cola, no.
En más de la mitad de los productos, duplicar la capacidad bastaría. En una cuarta parte haría falta multiplicarla por más de cinco, y multiplicar por cinco una capacidad industrial no es un presupuesto: son terrenos, permisos, energía, equipo con años de espera y una fuerza laboral que hoy no existe.
Dónde duele: los talones de Aquiles
El estudio separa aparte los productos que combinan tres dependencias a la vez.
Los tres criterios importan juntos. Un producto puede ser crítico y tener veinte proveedores; puede tener un solo proveedor y no ser crítico. El problema aparece cuando las tres condiciones se dan en la misma casilla.
Aquí hay que ser preciso, porque en el video hay una frase que no se pudo verificar: que más de la mitad de los productos expuestos a dos o más dependencias necesitaría un factor superior a cinco. Lo que el MGI resume en público es distinto y más moderado: para los productos expuestos, la producción doméstica tendría que duplicarse en promedio. La afirmación más fuerte puede estar en el detalle del informe, pero mientras no se pueda mostrar, la que vale es la del resumen público.
El sector donde todo se concentra
Dentro de la electrónica hay un grupo chico que carga las tres dependencias al mismo tiempo.
Y dos aparatos de bolsillo explican buena parte de la factura.
Servidores, computadores portátiles, equipos de comunicaciones. Leída de corrido, la lista de lo que habría que instalar se parece mucho a la lista de capacidad necesaria para la próxima guerra electrónica. No es un problema de consumo: es un problema de defensa disfrazado de aparatos.
Producir más adentro no significó importar menos
El caso de los semiconductores es el que mejor lo muestra, porque es donde sí se está invirtiendo a lo grande.
Y aun así la dependencia no desapareció, porque la demanda se fue por encima de la capacidad nueva.
Esa cifra tampoco se pudo verificar en ninguna cobertura del informe. Lo que sí está publicado es de otra investigación del mismo instituto, mide otra cosa y apunta en la misma dirección: en 2025 el comercio estadounidense ligado a la inteligencia artificial creció dos tercios, unos US$220 000 millones. Distinto número, distinta medida, misma conclusión: se produjo más adentro y se importó más al mismo tiempo.
Y ahí está el punto que ordena todo lo demás.
Un arancel cambia un precio relativo. Un subsidio atrae una fábrica. Ninguno de los dos crea de la noche a la mañana cinco, diez o quince veces la capacidad industrial existente. Por eso la discusión correcta no es si Estados Unidos puede fabricarlo todo en casa —probablemente no—, sino qué hacer con cada dependencia, una por una.
Y Costa Rica, ¿en cuál casilla cae?
Costa Rica no aparece en el estudio, y no hay por qué meterla a la fuerza. Pero sí vive de lo que el estudio mide.
Casi la mitad de lo que el país exporta en bienes es equipo médico y de precisión, y dos terceras partes de esos envíos van a un solo destino. Costa Rica es hoy el décimo exportador mundial de dispositivos médicos. Si a esa exportación se le aplicaran los tres criterios del informe, el resultado sería mixto, y conviene decirlo con cuidado porque es una lectura mía, no un cálculo del MGI: el producto sí es crítico —material de sala de operaciones—, pero los proveedores no están concentrados en un solo país y, sobre todo, la distancia geopolítica es corta. Costa Rica es aliada, cercana y socia de un tratado vigente. En la lógica del informe, eso no la pone en la lista de talones de Aquiles: la pone del lado de la diversificación, que es la casilla buena.
Ahora, la misma lógica se lee al revés y conviene mirarla de frente. El ramp-up factor le da argumentos a quien quiera diversificar fuera de Asia, y también a quien quiera producir en territorio estadounidense. Cuando el criterio deja de ser «lejos o cerca» y pasa a ser «adentro o afuera», Costa Rica queda afuera igual que los demás. Y la cercanía tampoco es inmunidad: Estados Unidos ya le puso al país un arancel adicional por cómo controla el trabajo forzoso, no por lo que exporta. Cuál de las dos lecturas se imponga no se decide en un estudio: se decide en cada gerencia que hoy escoge dónde instala su próxima línea de producción.
Y hay un dato que no encontré y que haría falta para cerrar el argumento: cuál sería el ramp-up factor de los productos específicos que Costa Rica le vende a Estados Unidos. El informe trabaja con categorías de producto, no con países proveedores, y ese cruce hay que construirlo. Mientras no exista, lo honesto es dejar la pregunta planteada.
La regla de acceso
Washington no es el único que se está haciendo esta pregunta. Europa ya cobra en su frontera la huella de carbono que no se puede demostrar, y los BRICS y la OCS arman pagos, bancos y estándares propios porque el asunto no es dejar de comerciar, sino decidir de quién depender. En todos los casos lo que se reescribe no es el arancel, es la regla de acceso; y en todos la exposición se mide, no se declara. Quien no la mide, la tiene igual.
Porque seguridad económica no necesariamente significa autosuficiencia. Puede significar algo más inteligente y mucho más barato: saber exactamente de qué no puede permitirse depender de un solo lugar.
¿Cuántas veces tendría que crecer su alternativa para reemplazar al proveedor del que hoy no puede prescindir?
Las cifras, de un vistazo
| Dato | Qué es |
|---|---|
| US$3 billones | Lo que Estados Unidos importó en bienes manufacturados en 2025 |
| 35 % | Cuánto del consumo estadounidense de bienes viene de fuera |
| US$0,55 → US$1,2 | Lo que creció el déficit manufacturero estadounidense en dos décadas |
| +118 % | solo en bienes manufacturados |
| más de la mitad | Menos de 2 · Cómo se reparte el ramp-up factor entre los productos importados |
| una cuarta parte | Más de 5 · Cómo se reparte el ramp-up factor entre los productos importados |
| 25 % | Cuánto de lo que importa Estados Unidos cae en alguna combinación vulnerable |
| US$900 000 millones | Lo que importa Estados Unidos solo en productos electrónicos |
| US$130 000 millones | Lo que valen las categorías electrónicas con las tres dependencias juntas |
| +30 % | Lo que habría crecido la producción interna de semiconductores desde 2022 |
| US$180 000 millones | Cuánto subieron en 2025 las importaciones ligadas a la inteligencia artificial |
| 66,5 % | Cuánto de la exportación tica de dispositivos médicos depende de un solo mercado |
Fuentes
- McKinsey Global Institute, «Ramping up manufacturing in America?», mayo de 2026 (Rebecca J. Anderson, Jeff Condon, Olivia White, Eric Kutcher)
- Informe completo en PDF: el ramp-up factor sobre unos 5 000 productos en casi 350 industrias, y los «Achilles' heels»
- Manufacturing Dive: US$3 billones importados, déficit manufacturero de US$1,2 billones en 2025, 350 industrias y «la producción doméstica tendría que duplicarse en promedio» para los productos expuestos
- Axios: las importaciones son ya cerca del 35 % del consumo estadounidense de bienes y el déficit manufacturero pasó de unos US$550 000 millones a US$1,2 billones en dos décadas
- McKinsey Global Institute, «The future of AI and trade»: en EE. UU. el comercio ligado a la IA creció dos tercios en 2025, unos US$220 000 millones
- COMEX, Costa Rica alcanza récords en exportaciones de bienes en 2025 (US$22 855 millones, +14 %; equipo médico y de precisión, 48 %)
- Procomer, vía La República: Costa Rica es el décimo exportador mundial de dispositivos médicos y el 66,5 % de esos envíos va a Estados Unidos (a octubre de 2025)
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