Análisis3 min de lecturaImportancia: Dama, alto impacto

No es dejar de comerciar: es decidir de quién depender


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Hace dos semanas hubo dos cumbres: la Organización de Cooperación de Shanghái en Bishkek y los BRICS en Nueva Delhi. Por separado, cada una parece diplomacia de rutina. Juntas son la misma obra vista desde dos andamios, y lo que se está levantando no es el fin del comercio mundial.

Conviene decirlo antes de cualquier profecía: el World Trade Report 2026 describe las perturbaciones más graves desde que el sistema existe, hace ocho décadas, y aun así la mayor parte del comercio de bienes se sigue moviendo con arancel de nación más favorecida.

Todavía multilateral
72 %
del comercio de bienes va con arancel NMF

Lo que cambió es que la fragmentación dejó de ser teórica: la propia OMC ya la convirtió en un número.

Si el mundo se parte en bloques (OMC)
PIB mundial
−5,1 %
Exportación
−18,6 %

Bloques membrana, no fortalezas

Ni los BRICS ni la OCS son uniones aduaneras, y los dos siguen declarando apoyo formal a la OMC. Funcionan como membranas semipermeables: dejan pasar, seleccionan y, sobre todo, distinguen entre dentro y fuera. No levantan murallas: construyen instrumentos para operar entre ellos sin depender de la infraestructura euroatlántica. Es el regionalismo abierto de los noventa convertido en regionalismo estratégico.

La letra pequeña, no la foto

En Nueva Delhi el titular fue el tamaño del bloque, y el tamaño ya no es el dato. El dato está en la letra pequeña de la Declaración: documentación digital, pagos transfronterizos, seguros, garantías multilaterales para movilizar capital privado. Y un banco que dejó de ser un anuncio.

Nuevo Banco de Desarrollo
US$43 000 millones
en proyectos ya financiados (Reuters)

El cambio no es una moneda BRICS —esa narrativa se ha exagerado muchas veces—, sino la tubería de debajo: pagos, mensajería, financiamiento, seguros, garantías. Ya lo vimos cuando Rusia propuso pagar entre diez países sin usar el dólar, y la consecuencia empresarial es simple: una empresa no necesita que el dólar desaparezca para reducir su dependencia del dólar.

En Bishkek la conversación fue otra y apunta al mismo lugar: veintiocho documentos aprobados sobre energía, seguridad nuclear, emergencias, conectividad y digitalización. El comercio de la OCS pasó de 667 000 millones a 8 billones en veinte años, y hoy su propia secretaría dice que la conectividad ya no depende solo de carreteras y ferrocarriles. Unir territorios no es lo mismo que unir sistemas, y esa arquitectura se viene construyendo desde antes de Bishkek.

Estados Unidos no va a quebrar: va a priorizar

Aquí hay que poner freno, porque es fácil convertir cualquier cambio en una profecía sobre el fin de Occidente. En el segundo trimestre de 2026 el PIB estadounidense creció a una tasa anualizada de 1,5 % y el desempleo de agosto fue de 4,1 %. La vulnerabilidad no está en el crecimiento: está en las cuentas.

Estados Unidos, lo que sí está tensionado
Déficit
US$1,9 billones
Deuda/PIB
101,1 %
Intereses
US$1 billón

El problema no es que quiebre mañana: es que sostener todo a la vez —defensa, industria, tecnología, protección social, deuda y presencia global— cuesta más cada año. Y cuando una potencia prioriza, sus aliados hacen cuentas. Canadá lo muestra: en 2025 el 72,5 % de sus exportaciones de mercancías todavía fue a Estados Unidos, la proporción más baja en décadas, mientras su comercio con la Unión Europea llegaba a €130 000 millones. La fractura euroatlántica es real y no es total.

India merece párrafo aparte. Occidente la imaginó como contrapeso de China y ella no aceptó el papel: está en el QUAD, en los BRICS y en la OCS, compra petróleo ruso y acaba de recibir a Xi Jinping por primera vez en siete años, con un déficit comercial de más de US$100 000 millones encima. Los BRICS no se miden en países sino en coordinación: el bloque no elimina rivalidades, las contiene.

El interregno

Un orden internacional no cae un viernes: se erosiona, se superpone y convive años con el que viene. Lo viejo sigue ahí —la OMC, el dólar, la OTAN— y lo nuevo se construye al lado. Eso es opcionalidad geoestratégica: si una red falla, que exista otra. Es la misma lógica del vocabulario nuevo, ese en el que seguridad económica no es lo mismo que autosuficiencia.

Durante años la gran pregunta empresarial fue dónde producir más barato. La que aparece hoy es otra.

La pregunta empresarial
Antes
¿Dónde produzco más barato?
Hoy
¿En qué bloque quedo?

Y ahí deja de ser académico: qué sistema de pagos usa, con qué banco trabaja, bajo qué estándar certifica, de qué red dependen su energía y sus datos. El problema es que seguimos mirando las cumbres. Yo miraría las tuberías.

¿En cuál de esas redes está operando su empresa hoy, y en cuál le gustaría estar mañana?

Las cifras, de un vistazo

DatoQué es
72 %Todavía multilateral · del comercio de bienes va con arancel NMF
−5,1 %PIB mundial · Si el mundo se parte en bloques (OMC)
−18,6 %Exportación · Si el mundo se parte en bloques (OMC)
US$43 000 millonesNuevo Banco de Desarrollo · en proyectos ya financiados (Reuters)
US$1,9 billonesDéficit · Estados Unidos, lo que sí está tensionado
101,1 %Deuda/PIB · Estados Unidos, lo que sí está tensionado
US$1 billónIntereses · Estados Unidos, lo que sí está tensionado

Fuentes

BRICSOCSIndiaEstados Unidosmultilateralismocomercio internacional