Análisis3 min de lecturaImportancia: Torre, estructural
Entre la Tierra y la Luna ya se forma un territorio estratégico

Si alguna vez hay una confrontación entre grandes potencias en el espacio, quizá no empiece con una explosión, sino con una nave que se acerca demasiado a otra, un señuelo, una interferencia o una maniobra que obliga al rival a gastar un combustible que no puede reponer. Durante un siglo la geopolítica miró mapas de tierra y mar. El tablero acaba de ganar una tercera dimensión: entre la Tierra y la Luna ya se forma un territorio estratégico.
La guerra ya subió a la órbita
Ucrania demostró que los satélites comerciales pueden volverse infraestructura de guerra. El otro lado tomó nota: en 2025, RAND revisó unos 120 artículos y 10 manuales del entorno militar chino sobre la órbita baja, y el protagonista se repite: Starlink, leído como pieza de la arquitectura militar estadounidense. Ese abril, la Fuerza Espacial de EE. UU. publicó un marco de planificación que habla sin rodeos de superioridad espacial. El espacio está militarizado hace décadas; la pregunta es cuánto escala cuando la infraestructura se instala alrededor de la Luna.
Un mapa hecho de rutas
El espacio cislunar es la región que conecta la Tierra con la Luna, a unos 384 000 km. Ahí todo se mide en Delta V, el presupuesto de maniobra de una nave: no lleva una gasolinera detrás, y cada encendido sale de un tanque que no se rellena. Conservar Delta V es conservar opciones. Sobre ese presupuesto se dibuja la geografía: asistencias gravitatorias que ahorran combustible a quien pasa cerca de la Luna, y puntos de Lagrange como L1, una puerta en el camino entre los dos cuerpos.
Persecuciones sin disparos
En setiembre, el South China Morning Post recogió la advertencia de investigadores de la Universidad Politécnica del Noroeste: una guerra en la Tierra podría extenderse hasta la Luna. Ese equipo lleva años modelando persecución, evasión, bloqueo y engaño entre naves. En un trabajo de 2026, Han Hongyu y Dang Zhaohui muestran que una nave que no quiere ser inspeccionada, si varía qué tan cerca pasa de la Luna, puede obligar a su perseguidor a gastar mucho más que ella.
No lo destruye ni lo toca: le acorta la vida útil. Un bloqueo orbital no cierra el paso; vuelve cara la mejor ruta del otro. Es la victoria que no necesita dar la batalla y la lógica de Hormuz, que no necesita cerrarse para encarecerlo todo. Pero L1 no es Gibraltar: da una ventaja temporal sobre ciertas rutas, no la llave del sistema.
La inteligencia artificial entra en la órbita
En las simulaciones que cita el video, el aprendizaje automático supera a los métodos matemáticos tradicionales para perseguir, evadir y engañar. Son simulaciones, no satélites cazados, pero el cálculo ya es infraestructura.
Detectar que el otro maniobró no dice por qué lo hizo. El riesgo nuevo es la ambigüedad a velocidad de máquina, la misma que apareció cuando la IA aprendió a escalar en crisis nucleares simuladas.
Volver a la Luna para quedarse
Artemis II rodeó la Luna con tripulación en abril de 2026; la meta es volver a la superficie en 2028 y tener una base con energía nuclear hacia 2030. Washington ya no habla de volver, sino de quedarse, y lo hace en coalición.
China y Rusia impulsan su propia estación lunar, la ILRS, hacia 2035. Todos miran el polo sur por el posible hielo en sus cráteres en sombra: agua para vivir y para hacer combustible sin subirlo desde la Tierra.
Un tratado de 1967 y una zona gris
El Tratado del Espacio Exterior reserva la Luna para fines pacíficos, pero no prohíbe toda actividad militar en el espacio. ¿Inspeccionar es hostil? ¿Obligar al otro a maniobrar es usar la fuerza? ¿Y si nadie puede demostrar que fue deliberado?
Mientras tanto, la economía de aquí abajo cuelga de allá arriba: GPS, telecomunicaciones, sincronización bancaria, logística, seguros. Una crisis orbital bajaría a puertos, aviación y mercados. La primera carrera espacial preguntaba quién llegaba primero; la nueva pregunta quién puede quedarse.
Si la geopolítica ya no termina en la atmósfera, ¿cuándo entra el riesgo espacial en la estrategia de mi empresa?
Las cifras, de un vistazo
| Dato | Qué es |
|---|---|
| ×8 Delta V | Inspector contra evasor · lo que puede llegar a gastar el inspector frente al evasor, en el modelo de Han y Dang (2026) |
| un millón | Trayectorias · Lawrence Livermore · 2026 |
| 1,6 millones | Horas de CPU · Lawrence Livermore · 2026 |
| más de 182 años | Una sola computadora · Lawrence Livermore · 2026 |
| 76 países | Acuerdos Artemis · setiembre de 2026 · Costa Rica no está entre ellos; Panamá sí |
Fuentes
- South China Morning Post, «War on Earth could spill over to the Moon, Chinese space scientists warn» (set 2026), sobre Dang Zhaohui y otros, Universidad Politécnica del Noroeste, en Journal of Command and Control
- RAND, Howard Wang, Jackson Smith y Cristina L. Garafola, «Chinese Military Views of Low Earth Orbit: Proliferation, Starlink, and Desired Countermeasures» (2025): ~120 artículos y 10 manuales de formación militar
- U.S. Space Force, «Space Warfighting: A Framework for Planners» (abr 2025)
- Hongyu Han y Zhaohui Dang, «Game-theoretic maneuvering strategies for orbital inspection of non-cooperative spacecraft in cislunar space», Chinese Journal of Aeronautics 39 (2026), 103574: el inspector gasta hasta ocho veces más ΔV que el evasor
- Lawrence Livermore National Laboratory, «Simulations and supercomputing calculate one million orbits in cislunar space» (4 feb 2026): 1,6 millones de horas de CPU, más de 182 años en una sola computadora, tres días en Quartz y Ruby
- Payload, Artemis III: prueba tripulada con los módulos de alunizaje en órbita terrestre (2027); alunizaje en 2028
- Scientific American, «NASA unveils ambitious new moon base plans» (2026): base permanente y reactor en la Luna hacia 2030
- Artemis Accords: 76 signatarios al 26 set 2026 (San Marino, el último); Panamá firmó el 11 dic 2024 y Costa Rica no figura
- Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS): China, Rusia y socios estatales; estación básica hacia 2035
- Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre (1967), artículo IV
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