Análisis3 min de lecturaImportancia: Rey, crítico
El arancel dejó de ser un impuesto: ahora es un mensaje, un muro y una moneda de cambio.
El 2 de abril de 2025, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Donald Trump proclamó el «Día de la Liberación». No fue una medida económica ni una maniobra electoral. Fue la institucionalización de una doctrina: el comercio como herramienta de poder, con aranceles recíprocos del 10 % al 50 % según el país, para castigar a quienes Washington considera socios «desleales». Costa Rica quedó en la base del 10 %. Leve en el contexto global, y nada irrelevante para una economía exportadora concentrada en ese mercado.
México y Canadá mantienen 25 % sobre lo que queda fuera del USMCA. El rediseño rompe con el principio de Nación Más Favorecida de la OMC y pone a Estados Unidos como árbitro unilateral del orden comercial.
Una doctrina de cuarenta años
Trump sostiene desde los años 80 que Estados Unidos pierde al dejar entrar libremente a su mercado. Para él los aranceles frenan esas «pérdidas», pueden sustituir impuestos federales, presionar en migración y hasta negociar Groenlandia. Peter Navarro y Robert Lighthizer le dieron el cuerpo teórico: economías con políticas industriales agresivas, China ante todo, acumularon riqueza comprando activos estratégicos estadounidenses y transfirieron poder económico y político.
La emergencia declarada
La orden ejecutiva se apoya en el informe 2025 National Trade Estimate y declara emergencia nacional por los déficits comerciales de bienes: más de US$1,2 billones en 2024, con un crecimiento superior al 40 % en cinco años, que según Washington erosionan la manufactura, la base industrial de defensa y la autonomía estratégica.
El marco legal: la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la Ley de Emergencias Nacionales, la Sección 604 de la Ley de Comercio de 1974 y la Sección 301. Con eso el presidente modifica el arancel armonizado bajo tres reglas: si un socio toma represalias, los aranceles suben o se amplían; si se alinea en economía y seguridad, bajan o se suspenden; si la manufactura doméstica empeora, suben.
La escalada fue calculada. Febrero: Canadá y México, narcotráfico, opioides, madera y cobre. Marzo: acero, aluminio, automóviles, latas, agrícolas y farmacéuticos. Abril: el régimen recíproco completo y el anuncio de tecnología y salud para después. Cada paso con un discurso de «edad de oro industrial» y «reindustrialización».
Las respuestas
La Unión Europea evalúa gravar servicios digitales y activar su instrumento anticoerción. China impone aranceles a productos agrícolas clave y convoca a directores ejecutivos globales para mostrar apertura. Canadá, que preparaba medidas sobre acero, bebidas y autos eléctricos, sugirió horas después eliminar todo arancel si Estados Unidos hacía lo mismo. México anunció un plan para su industria automotriz y decidió no aplicar represalias.
El Budget Lab de Yale calculó qué pasa si la estrategia perdura:
Los hogares de ingresos bajos perderían entre US$1 900 y US$2 400 al año, con las mayores alzas en alimentos, ropa, computadoras y productos agrícolas.
Costa Rica, entre la espada y la oportunidad
El 10 % golpea productos clave y obliga a redefinir prioridades. ¿Alinearse más con Estados Unidos para obtener mejores condiciones, o diversificar hacia el sudeste asiático y Europa? América Latina entera está en esa bifurcación. La integración subordinada da estabilidad arancelaria y acceso preferencial, a costa de margen diplomático frente a BRICS+, ASEAN o la propia Unión Europea. La diversificación y el regionalismo dan autonomía, con riesgo de represalias arancelarias o financieras.
Y la región se vuelve territorio en disputa: China va a reforzar su comercio e inversión en América Latina como respuesta a los bloqueos estadounidenses. Cortejada por todos, presionada por todos. Para Costa Rica, con su modelo exportador de bienes médicos, agrícolas y electrónicos y su dependencia estructural del mercado estadounidense, lo que va a contar es la resiliencia de sus cadenas, la solidez de sus alianzas regionales y su capacidad de entrar en acuerdos plurilaterales.
Un orden nuevo
El comercio ya no se rige por la eficiencia sino por la capacidad de imponer condiciones. El arancel es mensaje, muro y moneda de cambio. La era del multilateralismo económico se desvanece y emerge una multipolaridad de regionalismos semipermeables, donde cada decisión comercial redibuja fronteras de poder.
Si mañana Estados Unidos me pide alinearme para bajar del 10 %, ¿sé qué me cuesta decir que sí y qué me cuesta decir que no?
Las cifras, de un vistazo
| Dato | Qué es |
|---|---|
| 10 % | Costa Rica · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| 20 % (+25 % autos) | Unión Europea · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| 26 % | India · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| 32 % | Taiwán · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| 34 % (+20 % de marzo) | China · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| 46 % | Vietnam · El nuevo mapa arancelario de Estados Unidos |
| +US$1,2 billones | Déficit comercial de bienes de EE. UU. en 2024 · creció más del 40 % en cinco años · es la «emergencia nacional» que justifica la orden |
| 32,8 %, el más alto desde 1872 | Arancel medio efectivo · Efectos en Estados Unidos si los aranceles se mantienen, según Yale |
| +2,1 % a +2,6 % | Precios internos · Efectos en Estados Unidos si los aranceles se mantienen, según Yale |
| US$3 400 a US$4 200 | Pérdida por hogar al año · Efectos en Estados Unidos si los aranceles se mantienen, según Yale |
| −0,9 a −1,0 puntos | PIB · Efectos en Estados Unidos si los aranceles se mantienen, según Yale |
Fuentes
arancelesEstados UnidosgeopolíticaCosta RicaAmérica LatinaOMC