Análisis4 min de lecturaImportancia: Torre, estructural
La globalización se desmonta en cuatro fases, y vamos por la última.
La primera parte de este ensayo dejó planteada una hipótesis: la globalización no murió de golpe con la pandemia, sino que venía desmontándose. Esta segunda parte le pone fechas. Cuatro fases que parecen inconexas y que en realidad se prepararon una a la otra, como una demolición programada. Para una empresa que vive del comercio exterior, saber en qué fase estamos es saber qué reglas van a cambiar después.
Cómo llegó a su apogeo
Las innovaciones tecnológicas de la Primera Guerra Mundial bajaron los costos de transporte y comunicaciones, y el comercio recuperó los niveles de la primera ola globalizadora. Pero cambió de forma: se volvió intraindustria entre países ricos, en bienes intermedios, con economías de escala y aglomeración. En los años setenta, la deslocalización industrial de las nuevas transnacionales abrió la carrera logística para conectar polos productivos a volúmenes enormes y costos mínimos. Las empresas se volvieron conglomerados con casas matrices, y con ellas llegó la consecuencia decisiva: la globalización financiera. Ya no solo se globalizaron bienes, servicios y comunicaciones; se globalizaron los sistemas financieros, y no han dejado de crecer desde entonces. O eso parece.
La percepción y la hipótesis
En los últimos quince años se ha extendido una inquietud, de Washington a Londres y de Davos a Sochi: el modelo se agotó. ¿Es real o es un mito de los globalifóbicos de Seattle 1999? La hipótesis de trabajo es que sí, es real: treinta años de contexto geopolítico, geoeconómico y geofinanciero produjeron una descomposición interna que implosiona el modelo de forma paulatina y sistémica, a velocidades distintas en cada dimensión. Un paradigma, en el sentido de Kuhn, entra en crisis cuando ya no puede explicar los datos disonantes; algunos lo salvan con ajustes diminutos y unos pocos lo descartan por uno más simple y útil. Las instituciones de la globalización están en ese punto.
Primera fase: los noventa
Nació la OMC y se firmaron acuerdos multilaterales que prometían un comercio más libre y previsible, mientras el FMI imponía Programas de Ajuste Estructural. La contracumbre de Seattle en 1999 colapsó la reunión ministerial; el secretario de Comercio británico, Stephen Byers, admitió que «la OMC no podrá continuar en su forma actual». A eso se sumaron la crisis financiera asiática y el fracaso visible de los ajustes estructurales diez años después. La globalización económica parecía estable mientras la política se tambaleaba, y los oportunistas usaron los réditos de una para apalancar la financiera.
Entre 1995 y 2005 vino el decenio dorado del euroatlantismo: una Unión Europea modelo de integración y un Estados Unidos líder financiero. Y en 2001, dos puntos de inflexión. China entró a la OMC: Occidente vio la fábrica perfecta, con tierra, materias primas y mano de obra barata, y no previó que China absorbería la globalización en su ADN de desarrollo hasta volverse dependiente de la internacionalización, convirtiendo un páramo en una selva vibrante y expansiva. Y el 11 de setiembre inauguró la era del terror: la Ley contra el Bioterrorismo estadounidense y sus réplicas se volvieron obstáculos técnicos al comercio, el primer temblor interno, y a la larga la primera barrera de contención al expansionismo comercial chino.
Segunda fase: 2008
La burbuja inmobiliaria estadounidense, las hipotecas subprime empaquetadas y vendidas al mundo, los impagos, los bancos sin liquidez. Fue el recalentamiento de un sistema financiero que durante dos décadas había ensanchado la brecha entre dinero real y dinero especulativo, para beneficio de un 1 % del 1 %. La radiografía de 2020, con datos de la Reserva Federal y el Banco Mundial:
De la oferta monetaria, solo el 7 % es físico. La deuda mundial equivale al 322 % del PIB. Y los derivados, dinero cien por ciento especulativo, multiplican por cuatro o más todo lo demás. No es sostenible ensanchar así la brecha entre economía real y virtual en un mundo finito: el sistema financiero no tiene hacia dónde crecer y la deuda de los países desarrollados, no ya la de los pobres, se volvió inmanejable.
La crisis fue global y las soluciones fueron locales, cada país por sus intereses: aceptar eso ya es aceptar la desglobalización. Y dejó algo peor que las cuentas: la pérdida de confianza en gobiernos, políticos, bancos y sistema, con menos ganas de invertir, menos vivienda y menos ahorro entre quienes tenían 30 y 40 años. Gramsci lo dijo: cuando la legitimidad se pierde y no se recupera, el colapso de la estructura es cuestión de tiempo.
Tercera y cuarta fase
Entre 2014 y 2018 esa deslegitimación se volvió política: neonacionalismos y una segunda crisis multilateral. Sus impulsores son las desigualdades que la propia globalización exacerbó; Milanovic lo llamó la «elefantización» de la riqueza global, donde una élite gana mientras la clase media y baja de los países desarrollados se estanca. La pandemia, entre 2019 y 2022, fue la cuarta fase y la última.
Para una empresa costarricense, el mapa sirve para una cosa: entender que el arancel, la sanción o la barrera técnica que la sorprenda mañana no será un accidente. Será la siguiente escena de una demolición que empezó en Seattle.
¿Mi plan de negocio asume que el comercio mundial vuelve a como era en 2005, o que estamos en la cuarta fase de otra cosa?
Las cifras, de un vistazo
| Dato | Qué es |
|---|---|
| crisis del sistema multilateral | 1995-1999 · Las cuatro fases de la desglobalización |
| crisis financiera de 2008 | 2007-2012 · Las cuatro fases de la desglobalización |
| neonacionalismos y segunda crisis multilateral | 2014-2018 · Las cuatro fases de la desglobalización |
| pandemia | 2019-2022 · Las cuatro fases de la desglobalización |
| US$6,6 billones | Efectivo físico · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
| US$8 billones | Fortuna de los 5 más ricos · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
| US$89,5 billones | Bolsas del mundo · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
| US$130,9 billones | Oferta monetaria total · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
| US$253 billones | Deuda mundial · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
| US$558,5 billones a 1 cuatrillón | Derivados financieros · Cuánto dinero hay en el mundo, 2020 |
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